Hace unos días, en el extraordinario concurso de La 2 Saber y ganar se preguntó en un momento del programa a qué hacía referencia esta expresión. Seguramente todos la utilizamos hoy con el mismo sentido (en referencia a algo que nos causa buena o mala impresión), pero nos resultó curioso conocer tanto su origen como comprobar que ninguno de los concursantes, que suelen ser personas cultas y asombrosamente versadas en diversas materias, supiera responder de manera acertada. Es probable que haya más gente que lo desconozca, así que aventuramos la explicación que allí se dio y que prolongamos un poco más para un mayor acercamiento.  

Os adelantamos que tiene que ver con el juego de naipes, y que ya Covarrubias, en su Tesoro de la lengua castellana de 1661, señalaba que “pinta, en los jugadores de naipes, es la raya del naipe, y así decimos conocer por la pinta”. El Centro Virtual Cervantes añade que “La pinta es la orla que rodea las figuras enmarcando los naipes, y que nos indica si son oros, copas, bastos o espadas antes de descubrirlas por completo”. La palabra ha dado para construcciones que empleamos a menudo como “pintan bastos (o copas)”, según el palo que nos da el triunfo, y si nos vamos a la definición de pintar llegamos a leer que es cuando un fruto empieza a tomar color al madurar. Por último, el DRAE nos regala una interesante serie de expresiones que, de un modo u otro, tienen relación con esta palabra, como: “descubrir a alguien por la pinta”, “sacar a alguien por la pinta” o “no quitar pinta a alguien”; incluso presenta una acepción en la cual el término, usado en plural, se asocia con el tifus, lo que tiene muy mala pinta y por lo que lo dejamos ya.