Como ocurre con otras muchas expresiones tantas veces oídas e incluso empleadas, es probable que desconozcamos el significado de la palabra que la sostiene. Si este es vuestro caso, debemos adelantaros que ni el diccionario de la RAE lo sabe, de ahí que acompañe la entrada de un «or. inc.», esto es, «origen incierto».

La mayoría de las fuentes miran hacia el mar y apuntan a la expresión francesa être égaré (‘andar perdido y/o extraviado’) como origen del garete que conocemos hoy día. Cuando una embarcación perdía el control e iba sin gobierno estaba yendo «al garete». Esta podría ser, pues, la razón de que la usemos para lamentar que algo está perdido o se ha malogrado irremediablemente.